El mercado del dólar modificó la tendencia de estabilidad que se había registrado a lo largo de gran parte del período anual previa al inicio de la segunda mitad del año. Pese a que la última rueda de la semana concluyó sin variaciones en su cotización, el signo monetario acumuló a lo largo del mes de junio una suba de aproximadamente el 5%, una cifra marcadamente superior al índice inflacionario proyectado para dicho mes, el cual se posicionaría por debajo del 2%.
Este reordenamiento de los valores reabrió las deliberaciones en torno a las condiciones de estabilidad de la divisa y las consecuencias asociadas que esto provocaría sobre el desenvolvimiento económico en la etapa venidera.
Durante el transcurso de junio, el tipo de cambio de venta al público general experimentó un incremento cercano a los $50, lo que representó una variación mensual del 4,5%. De acuerdo a las miradas de los analistas económicos, este incremento es el resultado de un conjunto de variables ligadas a la estacionalidad, factores financieros y condicionantes del plano exterior, aunque de momento descartan que esto derive en un impacto de magnitud sobre el nivel general de precios.
Las causales que motorizaron el incremento cambiario
Los técnicos del sector identificaron una serie de componentes específicos para explicar el repunte verificado en el valor de la divisa:
- Un incremento en el requerimiento de moneda extranjera para solventar erogaciones vinculadas al desarrollo del campeonato mundial de fútbol que se lleva a cabo en territorio de Norteamérica (Estados Unidos, Canadá y México).
- Una disminución en el volumen de divisas disponibles ante la finalización de la etapa de mayor liquidación por parte del sector agroexportador.
- Una reducción en la entrada de fondos financieros externos debido a que las corporaciones interrumpieron el proceso de emisión de pasivos en el extranjero.
- Los posicionamientos derivados de las expectativas por los compromisos de deuda soberana que expiran el próximo 9 de julio.
- Una moderación en el nivel de adquisición de divisas implementado por el Banco Central en el mercado de cambios.
A lo largo de los primeros cuatro meses de la temporada, los exportadores agrícolas ingresaron un total de US$16.804 millones, lo que significó un alza del 16,2% en comparación con la misma ventana temporal correspondiente al año 2025. Pese a ello, esta corriente de divisas ingresantes presentará una retracción durante la segunda mitad del año.
El economista Fausto Spotorno evaluó que, a partir del mes de julio, resulta esperable una moderación en los registros de las exportaciones agrarias, y sumó que los despachos de hidrocarburos podrían manifestar complicaciones derivadas del descenso en la cotización que experimentó el petróleo durante las jornadas recientes.
Bajo la misma perspectiva, Camilo Tiscornia, responsable de la firma C&T, puntualizó que el término del segundo trimestre del año suele coincidir con una merma en la disponibilidad de divisas de la cosecha, situación que históricamente ejerce una fuerza de presión mayor sobre el valor de la moneda extranjera.
Los compromisos financieros externos y el accionar de la autoridad monetaria
Otro de los puntos de relevancia de la agenda financiera se sitúa el 9 de julio, fecha en la que el Poder Ejecutivo nacional debe saldar obligaciones por US$4.300 millones en concepto de los títulos Bonares y Globales resultantes del canje de pasivos concretado en la temporada 2020.
Tiscornia remarcó que se trata de un compromiso de gran envergadura y planteó que pueden suscitarse conjeturas sobre el volumen de fondos excedentes en la plaza local, circunstancia que posee la capacidad de generar tensiones sobre el precio de la moneda.
En paralelo, la entidad monetaria de la República comenzó a aminorar el ritmo en sus operaciones de compra. Mientras que durante el mes de mayo había retenido una suma de US$2.596 millones, las planillas correspondientes a junio daban cuenta de compras por US$1.296 millones hacia el término de la jornada del viernes anterior.
Marcelo Elizondo consideró que este proceso de desaceleración se encuadraba dentro de los parámetros previstos. Indicó que la autoridad monetaria continúa con la adquisición de fondos en volúmenes más acotados y adoptará una postura de espera, dado que cumplió los objetivos convenidos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) tras incorporar una cifra superior a los US$11.000 millones. Por consiguiente, aguardará una estabilización cambiaria mediante un intervalo de pausa.
Pérdida de rentabilidad para el esquema de inversión en pesos
El alza del tipo de cambio impactó de lleno en uno de los mecanismos financieros con mayor adopción en los meses previos: la operatoria de carry trade, que radica en posicionar fondos en instrumentos en pesos con rendimientos elevados para su posterior reconversión a moneda extranjera.
Producto de la aceleración en los valores cambiarios, esta alternativa financiera interrumpió su margen de ganancias. Un relevamiento de la entidad GMA Capital Research especificó que al 25 de junio, el esquema arrastraba un resultado negativo de 2,5% medido en términos de dólares, configurando la primera contracción mensual desde el período de septiembre de 2025. El estudio concluyó que la suba del Contado con Liquidación desvaneció el equivalente a dos meses de beneficios en divisas.
Las proyecciones sobre el nivel de precios y los desafíos venideros
A pesar de que el dólar registró variaciones de entre el 4% y el 6% según la tipología del segmento analizado, las corporaciones de diagnóstico económico evalúan que el efecto de traspaso a los precios internos resultará moderado.
El sendero inflacionario oficial dio cuenta de marcas de 2,6% para el mes de abril y 2,1% para mayo, al tiempo que las mediciones de los centros privados calculan que junio volverá a situarse por debajo de la barrera del 2%. Tiscornia adujo que los precios evidencian un comportamiento de marcado sosiego, proyectando la inflación en valores cercanos al 2% o levemente inferiores. Elizondo consignó una visión inversa respecto del fenómeno, sosteniendo que no se producirá una presión relevante debido a que el proceso ocurrió al revés, siendo la inflación la que presionó la cotización del dólar.
Para los meses subsiguientes, el circuito financiero intentará hallar un punto de equilibrio cambiario bajo condiciones menos ventajosas que las observadas en el transcurso del primer tramo del año. Mientras que el dólar en el plano mayorista se sostiene por debajo del límite máximo fijado para su banda operativa, las variables de cotización financieras ya se desenvuelven por encima de la línea de los $1.500, denotando una búsqueda activa de instrumentos de cobertura.
GMA Capital alertó que la etapa complementaria del año condensará una menor entrada de recursos del sector agropecuario, un panorama a nivel global que presenta menores facilidades y una tendencia al alza en los requerimientos de resguardo cambiario. Para la consultora, el nudo principal consistirá en articular de forma equilibrada los rendimientos de las tasas de interés para respaldar las líneas de financiamiento y la actividad en general, un esquema de cotización estable y la pauta de continuidad en el acopio de divisas líquidas, procurando evitar disturbios adicionales en la plaza de cambios.

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