26 septiembre, 2026

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“Mis muertos tristes”: la serie de Pablo Larraín que generó opiniones divididas antes de llegar a Netflix

La producción protagonizada por Mercedes Morán, Dolores Fonzi y Alejandra Flechner tuvo su estreno mundial en el Festival de San Sebastián y recibió evaluaciones contrapuestas de la prensa española. La ficción está basada en relatos de Mariana Enriquez y llegará a Netflix este jueves 24 de septiembre.

La llegada de “Mis muertos tristes” a Netflix está precedida por una recepción crítica dividida en España. La serie dirigida por el chileno Pablo Larraín, basada en relatos de la escritora argentina Mariana Enriquez, tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde fue presentada en una versión de cuatro episodios ensamblados como un único largometraje.

Distintos medios españoles analizaron la producción desde perspectivas diferentes. El Mundo le otorgó tres estrellas sobre cinco y definió la propuesta como “tan atmosférica como caprichosa y errática”. El diario cuestionó particularmente la decisión de presentar los cuatro capítulos como un solo bloque y consideró que esa elección perjudica la narración.

La crítica de ese medio describió una obra construida alrededor de la generación de ambientes y estados de ánimo, aunque señaló que algunos de sus elementos terminan sin conducir hacia una resolución concreta.

En tanto, La Vanguardia resumió el clima generado alrededor de la producción con una referencia al impacto que tuvo durante el festival. El diario señaló que, pese a que la serie había cautivado al escritor Stephen King, la recepción entre el público y los especialistas en San Sebastián fue diversa.

El medio catalán también puso el foco en la crudeza de las situaciones que atraviesan la historia: mujeres acosadas por sus exmaridos, adolescentes asesinadas por narcotraficantes, personas fallecidas por sobredosis, delincuentes linchados por vecinos y personajes incomprendidos que terminan suicidándose.

Otra mirada crítica apareció en El Periódico, que publicó una reseña bajo el título “Netflix y Pablo Larraín simplifican el fascinante imaginario de Mariana Enríquez”.

El crítico Nando Salvà sostuvo que la serie logra trasladar algunos elementos centrales del universo de la escritora, pero cuestionó el tratamiento de determinados aspectos narrativos. Según su análisis, la producción abusa de los subrayados argumentales y deja de lado matices, sutilezas y profundidad que caracterizan la obra de Enriquez.

La cobertura de El País, en cambio, tuvo un enfoque diferente. El diario centró su publicación en una entrevista con Larraín y Enriquez, sin realizar una valoración crítica explícita sobre el resultado final de la serie.

Una historia de fantasmas con protagonistas argentinas

“Mis muertos tristes” tiene como protagonista a Ema, una médica recientemente jubilada interpretada por Mercedes Morán, que posee la capacidad de ver y comunicarse con personas muertas.

La protagonista atraviesa el fallecimiento de su madre cuando recibe la visita de su sobrina Julie, quien también tiene ese mismo don.

En paralelo, tres adolescentes son asesinadas en Piedrabuena, un barrio empobrecido del conurbano bonaerense. El crimen desencadena una serie de acontecimientos sobrenaturales que comienzan a extenderse por el vecindario y modifican la vida cotidiana de sus habitantes.

El elenco principal se completa con Dolores Fonzi, que interpreta a la hija fotógrafa de Ema, y Alejandra Flechner, en el papel de su hermana. Su personaje llega desde Estados Unidos acompañada por su marido y su hija.

El guion fue desarrollado por Pablo Larraín, Guillermo Calderón, Anastasia Ayazi y Mariana Enriquez. La historia toma como eje el cuento homónimo de la escritora e incorpora elementos de otros relatos incluidos en su libro Un lugar soleado para gente sombría, entre ellos “Julie” y “Cuando hablábamos con los muertos”.

Cómo nació la adaptación

Enriquez explicó que el proyecto surgió a partir del interés por contar una historia protagonizada por mujeres atravesadas por diferentes situaciones de precariedad y que desarrollan estrategias de supervivencia en un contexto barrial.

Larraín, en tanto, explicó que la producción propone una mirada diferente sobre uno de los elementos tradicionales de las historias de fantasmas. En lugar de centrarse únicamente en la presencia del muerto, la serie pone en juego también su necesidad de ser recordado y la relación entre esa figura y la memoria.

La adaptación no busca reproducir literalmente los textos de Enriquez. La propia escritora destacó que le interesó la posibilidad de tomar fragmentos y elementos de distintas historias para construir una propuesta nueva.

En ese sentido, sostuvo que las versiones cinematográficas de obras literarias le resultan más interesantes cuando introducen variaciones importantes, ya que considera que la literatura y el cine son medios diferentes y que una adaptación completamente mimética pierde sentido.

La versión presentada en San Sebastián

Para su participación en el Festival de San Sebastián, los cuatro episodios de “Mis muertos tristes” fueron unidos en una única pieza de 187 minutos, presentada como si se tratara de un largometraje.

La decisión generó además una discusión específica entre algunos críticos. El Periódico cuestionó que la unión de los episodios fuera suficiente para convertir la producción televisiva en una película y planteó objeciones sobre la presencia de una serie dentro de la competencia oficial del festival.

Se trata, además, de la primera vez que una producción televisiva compite en la Sección Oficial de un festival de cine de estas características.

Larraín explicó que la participación en la competencia no fue una decisión unilateral del equipo de la serie, sino que fue el propio festival el que le propuso formar parte de la competición.

El director de No y El Conde también cuenta con películas en inglés de carácter biográfico centradas en figuras como Jackie Kennedy, Lady Di y María Callas.

Según explicó el realizador, entre la versión presentada en San Sebastián y la que llegará a Netflix no existen diferencias de contenido. El único cambio realizado para la exhibición cinematográfica consistió en eliminar los créditos finales correspondientes a cada capítulo.

Las distintas lecturas de la crítica

La recepción de “Mis muertos tristes” mostró diferencias entre los principales medios españoles.

El Mundo destacó especialmente la construcción visual y atmosférica de la producción. En su análisis también resaltó el trabajo de Sergio Armstrong en la fotografía y la interpretación de Mercedes Morán, a quien atribuyó una particular combinación entre humor y tristeza.

La reseña, sin embargo, cuestionó la estructura narrativa y describió una propuesta más concentrada en generar determinados ambientes y estados de ánimo que en desarrollar una narración convencional.

El Periódico, por su parte, puso el acento en la distancia entre el universo literario de Enriquez y las necesidades de una producción destinada a una plataforma de streaming. El análisis reconoció el modo en que la serie incorpora humor y absurdo dentro de situaciones de horror, pero señaló que algunas tramas quedan incompletas y que determinados recursos narrativos reducen los matices presentes en los cuentos originales.

El medio también planteó que esas cuestiones podrían tener continuidad en caso de que la producción tenga una segunda temporada.

La Vanguardia puso el foco en la diferencia entre la recepción durante la función en San Sebastián y las posteriores evaluaciones de los especialistas. Su cobertura destacó el universo de violencia y situaciones extremas que atraviesan la historia.

Mientras tanto, El País optó por un abordaje centrado en las declaraciones de sus creadores y no formuló una evaluación crítica explícita sobre el resultado de la serie.

Así, antes de su llegada a la plataforma, “Mis muertos tristes” ya quedó ubicada en medio de distintas lecturas sobre su adaptación de la obra de Mariana Enriquez, la propuesta narrativa de Larraín y la decisión de presentar una producción televisiva dentro de la competencia oficial de un festival cinematográfico.

La serie llegará a Netflix este jueves 24 de septiembre en formato de cuatro episodios. Los premios del Festival Internacional de Cine de San Sebastián serán entregados el sábado 26 de septiembre, dos días después del estreno de la producción en la plataforma.