Las víctimas eran contactadas mediante redes sociales y luego extorsionadas con contenido íntimo.
Una investigación judicial permitió desarticular una banda que realizaba estafas sexuales desde unidades penitenciarias.
El caso salió a la luz tras denuncias de mujeres, muchas de ellas menores, que habían sido engañadas mediante falsas propuestas laborales. Los delincuentes utilizaban redes sociales para captar víctimas, a quienes les solicitaban fotos o videos bajo distintas excusas. Luego, ese material era utilizado para extorsionarlas o para montar nuevas estafas dirigidas a terceros. También se detectó que creaban perfiles falsos y simulaban ser autoridades para exigir dinero. Los allanamientos se realizaron en cárceles de Sierra Chica y Merlo, donde se identificó a los principales responsables.
La causa sigue en curso y no se descarta que haya más personas involucradas en la red.

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