El dato del INDEC mostró una aceleración de precios, con fuerte impacto en alimentos y tarifas.
La inflación de marzo alcanzó el 3,4%, el nivel mensual más alto del año, en un contexto de ajuste fiscal, caída del consumo y presión sobre los precios regulados, lo que suma interrogantes sobre la evolución del programa económico del gobierno de Javier Milei.
El dato oficial reflejó una suba generalizada de precios, con el rubro Alimentos avanzando al mismo ritmo que el índice general. En paralelo, los servicios regulados registraron aumentos superiores, con una suba del 5,1%, impulsada por tarifas y combustibles.
Desde el Gobierno, Milei atribuyó la aceleración inflacionaria a factores externos y a la presión política, y sostuvo que se trata de un “salto en el nivel de precios” más que de una tendencia inflacionaria estructural. Sin embargo, el comportamiento del índice núcleo, que marcó 3,2%, indica que la dinámica de fondo se mantiene elevada.
Otro factor clave es el impacto sobre los ingresos. La combinación de inflación persistente y aumentos en servicios esenciales afecta el poder adquisitivo, en un escenario donde el consumo continúa debilitado. Desde el Fondo Monetario Internacional advirtieron que esta situación incide negativamente en la actividad económica.
En cuanto a los rubros, Educación lideró las subas con un 12,1%, seguida por Transporte (4,1%), mientras que la carne volvió a presionar sobre el índice, con incrementos superiores al 5% en todas las regiones del país.
Con una inflación que no logra desacelerarse al ritmo esperado y un contexto de ingresos deteriorados, el desafío del Gobierno será estabilizar los precios sin profundizar la caída del consumo, en un escenario que mantiene la incertidumbre económica.

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