Teherán advirtió que podría frenar el comercio en el Golfo Pérsico, el mar de Omán y el mar Rojo ante el bloqueo en Ormuz.
La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar luego de que autoridades iraníes advirtieran que podrían bloquear rutas marítimas estratégicas si Washington mantiene las restricciones sobre el estrecho de Ormuz.
El jefe del mando de las fuerzas armadas iraníes, Alí Abdollahi, afirmó que si se impide el tránsito de buques iraníes, su país no permitirá exportaciones ni importaciones en el Golfo Pérsico, el mar de Omán ni el mar Rojo. La advertencia se da en el marco del alto el fuego vigente desde el 8 de abril.
Uno de los puntos más sensibles es el estrecho de Bab el-Mandeb, una vía estratégica cercana a Yemen que conecta el mar Rojo con el Canal de Suez. Aunque Irán no tiene salida directa a esa zona, cuenta con aliados regionales como los hutíes, lo que podría ampliar el alcance de un eventual bloqueo.
En paralelo, Estados Unidos intensificó la presión sobre Teherán mediante un bloqueo naval en Ormuz. Desde el entorno del presidente Donald Trump aseguran que la medida busca limitar los ingresos iraníes y presionar a actores internacionales como China, principal comprador de su petróleo.
A pesar de la escalada, se mantienen abiertas las gestiones diplomáticas. Trump deslizó la posibilidad de retomar negociaciones en los próximos días, mientras otros países impulsan contactos para evitar un agravamiento del conflicto.
Las diferencias sobre el programa nuclear iraní siguen siendo un eje central de disputa. Washington exige una suspensión prolongada de las actividades nucleares, mientras que Teherán reclama el levantamiento de sanciones internacionales.
El escenario permanece abierto, con amenazas cruzadas y negociaciones en marcha, en una región clave para el comercio global cuyo equilibrio resulta determinante para la estabilidad internacional.

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