11 mayo, 2026

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Alquileres imposibles: seis de cada diez vecinos porteños ya se endeudan para pagar el techo

Un informe de la fundación Tejido Urbano confirma que en la Ciudad de Buenos Aires la mayoría de los inquilinos debe agotar ahorros o pedir préstamos bancarios para cubrir el mes.

Vivir en nuestros barrios porteños se volvió una carrera de obstáculos financieros que ya no se soluciona solo con el sueldo. Un relevamiento reciente sobre la realidad habitacional porteña encendió las alarmas al revelar que el 62% de los hogares inquilinos en CABA no logra equilibrar sus cuentas sin recurrir a «estrategias de emergencia», lo que en la práctica significa quemar ahorros o sacar créditos para no quedar en la calle.

La situación en la Ciudad es más crítica que en el resto del país debido a la alta densidad y los elevados costos de servicios y expensas. Según los datos analizados entre 2022 y 2025, el uso de ahorros previos para pagar el alquiler saltó del 32,5% al 51,8% en territorio porteño. Esto significa que la mitad de los vecinos que alquilan en nuestras comunas están consumiendo lo poco que tenían guardado para afrontar un gasto fijo básico.

Para quienes ya agotaron el «colchón» de ahorros, la opción que más creció es el endeudamiento bancario. El uso de préstamos y tarjetas de crédito para pagar el alquiler o los gastos diarios casi se duplicó en el área metropolitana. El problema de esta modalidad son las tasas de interés y los plazos, que generan una bola de nieve difícil de frenar para cualquier familia trabajadora.

Otro dato que circula mucho en los grupos de vecinos es el aumento de los préstamos informales. Casi el 20% de los inquilinos debe pedirle plata a familiares o amigos para completar el monto del mes. Esta red de apoyo vecinal y familiar se convirtió en el último sostén antes de la morosidad, reflejando una presión económica que no distingue barrios, desde Caballito hasta Palermo.

El informe destaca que hace apenas tres años, casi el 60% de los porteños podía pagar su alquiler sin vueltas financieras. Hoy, ese grupo se redujo drásticamente al 38%. La brecha entre lo que ganamos y lo que cuesta habitar la Ciudad es cada vez más ancha, obligando a los vecinos a elegir entre pagar el techo o cubrir otras necesidades básicas.

Esta realidad nos toca a todos de cerca, ya sea por cuenta propia o por un conocido del edificio. Mientras los precios no den tregua, la organización entre vecinos y la información sobre derechos e índices sigue siendo nuestra herramienta más a mano para cuidar el bolsillo.