Más de 600.000 personas se acercaron al circuito callejero de Libertador y Sarmiento para ver la exhibición del piloto argentino.
El barrio de Palermo, corazón de la Comuna 14, se transformó este fin de semana en una pista de carreras internacional con la presencia de Franco Colapinto. El evento, que tuvo su epicentro en el Monumento a los Españoles, no solo fue una fiesta para los fanáticos del automovilismo, sino que sirvió como prueba de fuego para que la Ciudad vuelva a ser considerada como sede oficial de la máxima categoría mundial.
La zona de las avenidas Libertador y Sarmiento estuvo totalmente afectada por un circuito de tres kilómetros. El operativo de seguridad fue importante, con más de 1.200 efectivos y un despliegue especial de limpieza para dejar el parque en condiciones después de semejante convocatoria. Para quienes viven cerca, fue una jornada distinta, marcada por el sonido de los motores y la gran cantidad de familias que se acercaron desde temprano.
Además de la velocidad, la tarde tuvo momentos de mucha emoción cuando Colapinto manejó una réplica de un auto histórico de Juan Manuel Fangio. El acompañamiento de figuras como el productor Bizarrap y la instalación de pantallas gigantes permitieron que todos los vecinos pudieran seguir el recorrido del monoplaza, incluso aquellos que se ubicaron más lejos del vallado principal.
Para los que circulan habitualmente por la zona, el Gobierno porteño destacó que la organización permitió demostrar que Palermo puede albergar espectáculos de esta escala internacional. Con el cierre de la jornada, que coincidió con la Feria del Libro y el BAFICI, se terminó de consolidar un fin de semana récord de movimiento turístico y cultural en nuestras calles.
Ahora queda ver si este impulso es suficiente para que las gestiones avancen y podamos volver a ver una carrera oficial en Buenos Aires en los próximos años.

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