El titular del Banco Central, Santiago Bausili, planteó revisar las restricciones para prestar en moneda extranjera. Sin embargo, advirtió que las entidades financieras podrían darle prioridad al financiamiento corporativo antes que a los créditos para personas, debido a los antecedentes judiciales.
El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, abrió la puerta a una posible flexibilización de las normas que regulan los créditos en dólares. El funcionario sostuvo que la regla que limita este tipo de préstamos a quienes generan divisas fue una de las bases de la solidez del sistema financiero después de la crisis de 2001, aunque consideró que actualmente debería revisarse si existen alternativas más flexibles.
Durante la presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM), Bausili afirmó que “vale la pena debatir o considerar algunas flexibilidades adicionales” y planteó la posibilidad de modificar el marco regulatorio vigente para permitir un uso más eficiente de los dólares que se encuentran dentro del sistema financiero argentino.
Según explicó, existen países con sistemas bimonetarios que cuentan con regulaciones prudenciales más flexibles y que logran canalizar el ahorro en moneda extranjera hacia actividades productivas.
“Existen marcos normativos prudenciales superrestrictos, bien medibles, que funcionan en otros lugares y que a una sociedad que es naturalmente bimonetaria probablemente le funcionarían mejor o que, por lo menos, vale la pena debatir o considerar algunas flexibilidades adicionales”, sostuvo.
Una primera flexibilización para empresas
A comienzos de junio, el Banco Central ya había implementado una modificación que permite a los bancos otorgar préstamos en dólares a empresas que no son exportadoras, siempre que cuenten con la garantía de una compañía que sí exporte.
La garantía debe estar constituida en moneda extranjera y ser otorgada por una empresa exportadora que cumpla con las condiciones establecidas por la normativa.
Además, la compañía que actúe como garante debe asumir el compromiso de principal pagador y renunciar expresamente a los beneficios de excusión y división. Esto implica que, ante un incumplimiento de la empresa que recibió el crédito, el banco podrá reclamar directamente el pago al garante.
En la actualidad, los bancos pueden recibir depósitos en dólares, pero esos fondos están destinados principalmente al financiamiento de la cadena exportadora. Esta restricción surgió después de la crisis de 2001 y continúa siendo considerada una de las principales salvaguardas del sistema financiero argentino.
Bausili, sin embargo, cuestionó el costo que tuvo mantener esa regla durante tantos años.
“Como esta regla salió como consecuencia de la crisis de 2001, quedó muy identificada como una salvaguarda, un pilar de una solidez sin cuestionarse mucho si tenía efectos negativos asociados”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que la normativa permitió reducir el riesgo de descalce del sistema financiero, pero también contribuyó a mantener un mercado crediticio reducido.
“Preservó un sistema financiero que es de los más chicos del mundo. Preservamos la nada misma”, afirmó.
Cuántos dólares hay depositados y cuánto se presta
Según los datos mencionados en el análisis, actualmente existen alrededor de USD 40.000 millones en depósitos en dólares dentro del sistema financiero argentino, mientras que los préstamos en esa moneda alcanzan aproximadamente los USD 22.000 millones.
La diferencia, cercana a USD 18.000 millones, representa un margen que podría permitir ampliar el volumen de créditos en moneda extranjera si finalmente se modifican las regulaciones vigentes y se mantiene la seguridad jurídica para las entidades.
Desde el sector bancario consideran que una flexibilización permitiría que más empresas accedan a financiamiento en dólares y, de esa manera, se pueda aprovechar una mayor parte de la capacidad prestable generada por los depósitos.
Por qué los bancos priorizarían a las empresas
Más allá de una eventual modificación de las normas, Bausili señaló que las entidades financieras tendrían una preferencia clara: priorizar los créditos destinados a empresas antes que los préstamos para personas físicas.
La explicación estaría vinculada con los antecedentes judiciales frente a situaciones de devaluación y dificultades para afrontar deudas en moneda extranjera.
Según el titular del BCRA, la jurisprudencia argentina ha mostrado una mayor disposición a contemplar la situación de las personas físicas cuando una devaluación afecta su capacidad de pago, mientras que las empresas suelen enfrentar mayores exigencias para cumplir con las obligaciones asumidas.
“La jurisprudencia en Argentina no ayuda”, sostuvo Bausili, al explicar que algunos antecedentes llevaron a que particulares pudieran negociar sus obligaciones con las entidades financieras ante situaciones de devaluación.
En cambio, señaló que cuando se trata de empresas, los tribunales tienden a exigir el cumplimiento de las obligaciones contraídas.
Por ese motivo, consideró que el financiamiento corporativo en dólares podría desarrollarse antes que los créditos hipotecarios para personas.
El objetivo: canalizar los dólares ahorrados
Durante la presentación del IPOM, Bausili también destacó que los argentinos mantienen una fuerte tendencia a ahorrar en dólares y consideró que esa conducta continuará durante un tiempo.
El problema, según planteó, aparece cuando esos dólares quedan fuera del sistema financiero local y no pueden transformarse en instrumentos de inversión o financiamiento dentro del país.
“Creo que van a seguir ahorrando en dólares por un tiempo y, mientras no les proveamos la forma de canalizar ese ahorro en dólares en instrumentos en el sistema financiero doméstico, lo van a llevar a otro sistema financiero. Y eso no nos conviene como país”, afirmó.
La diferencia entre los depósitos y los préstamos en moneda extranjera aparece así como una oportunidad para ampliar el financiamiento productivo, siempre que exista una modificación de las normas actuales y se establezcan mecanismos que permitan reducir los riesgos para las entidades.
Qué puede pasar con los créditos en dólares
El mercado financiero espera ahora definiciones oficiales sobre una eventual modificación de las reglas que regulan los préstamos en moneda extranjera.
Las entidades bancarias consideran que una mayor flexibilización podría ampliar el acceso de las empresas al financiamiento en dólares y permitir que una parte de los ahorros existentes dentro del sistema sea destinada a inversión.
Sin embargo, la situación judicial aparece como uno de los principales factores a tener en cuenta. Por los antecedentes frente a incumplimientos, las empresas exportadoras y otros actores corporativos ofrecen, para los bancos, un escenario de mayor previsibilidad que los particulares.
Por ese motivo, aun si se flexibilizan las condiciones regulatorias, el financiamiento en dólares podría avanzar primero sobre el sector empresarial antes de extenderse de manera significativa hacia los créditos hipotecarios y personales.

Más historias
El Gobierno porteño estimó en $468 millones los daños provocados durante los incidentes frente al Congreso
La pérdida de empleo durante la gestión de Milei: más de 340 mil trabajadores quedaron afuera del mercado formal
Cómo tramitar los subsidios para luz, gas y garrafas: el paso a paso para vecinos de la Ciudad