Las ventas de combustibles retrocedieron a 5.667,3 millones de litros durante los primeros siete meses de 2026, un 5,26% menos que en el mismo período de 2023. En CABA, los impuestos representan $411 de los $2.045 que cuesta un litro de nafta súper.
Durante los primeros siete meses de 2026, el volumen de combustibles despachado alcanzó su nivel más bajo de los últimos dos años. Un reciente estudio confirmó que la venta de nafta retrocedió hasta 5.667,3 millones de litros, lo que representa una disminución del 5,26% frente a los 5.981,8 millones de litros registrados durante el mismo período de 2023.
De acuerdo con los datos del Instituto Argentina Grande (IAG), la caída del consumo se produjo al mismo tiempo que el impuesto a los combustibles aumentó un 1.387% desde el cambio de gestión, muy por encima del 329% de inflación acumulada durante ese mismo período. Esto ocurre incluso después de que el Gobierno oficializara una nueva prórroga del tributo hasta el 1° de octubre.
La evolución interanual también confirma la tendencia contractiva del mercado, con una caída del 1,84% respecto de los primeros siete meses de 2025. Si se observa el comportamiento en un período más amplio, el mercado de naftas acumula una pérdida neta de 314 millones de litros frente al mismo tramo de 2023.
Caída en los distintos tipos de combustibles
Al analizar el consumo según el tipo de combustible, la reducción estuvo encabezada por la nafta premium, que cayó 7,3% respecto de 2023, mientras que la nafta súper registró una baja del 4,5%.
Según información de la Secretaría de Energía difundida por Surtidores, durante julio se registró una caída interanual del 6,4%, con 1.368.722 metros cúbicos despachados. De esta manera, se acumularon seis meses consecutivos de contracción y se alcanzó el peor desempeño relativo de los últimos dos años.
El mismo estudio indicó que la venta de nafta súper descendió 7,8% interanual en julio, mientras que el gasoil G2 retrocedió 7,04%. En tanto, la nafta premium acumuló su tercer mes consecutivo de caída, con una contracción del 6,4%.
Ninguna provincia quedó al margen de la caída
El retroceso de la demanda fue generalizado en todo el país. El informe del IAG señaló que las 24 jurisdicciones, incluida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, registraron descensos en las ventas de nafta respecto de los niveles de 2023.
Las provincias limítrofes fueron las que soportaron los mayores impactos. La caída estuvo encabezada por Misiones, con -32,48%, seguida por Formosa (-26,26%), Corrientes (-18,83%), La Rioja (-15,73%) y Entre Ríos (-15,31%).
Desde el IAG explicaron esta marcada diferencia geográfica a partir del cambio en los precios relativos con los países limítrofes, una situación que desalentó las ventas en las zonas fronterizas y derivó parte de la demanda hacia el exterior.
En el otro extremo, Buenos Aires (-0,65%) y Neuquén (-0,84%) registraron los menores descensos. En el caso de Neuquén, el retroceso fue atenuado por la actividad no convencional en Vaca Muerta.
Al analizar la evolución interanual 2026/2025 a partir de los registros de Surtidores, el mapa de las caídas mostró otros focos de mayor deterioro. En julio, Tucumán (-22,41%), Jujuy (-16,42%) y Salta (-15,86%) presentaron los descensos más pronunciados.
Sin embargo, el informe advirtió que Refinor, petrolera con una fuerte presencia en el mercado occidental, no envió sus registros correspondientes a julio. Esta situación podría sobreestimar la magnitud real del deterioro en esas provincias.
El impacto de los impuestos sobre el precio de la nafta
Mientras las ventas muestran un retroceso, el impuesto a los combustibles aumentó su participación dentro del precio final en los surtidores. Según informó el IAG, pasó de representar el 8,9% en noviembre de 2023 al 20,1% en agosto de 2026.
En términos reales, la carga tributaria sobre la nafta registró un incremento del 240%.
El dato concreto es que actualmente un litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires cuesta $2.045, de los cuales $411 corresponden a impuestos.
La comparación con noviembre de 2023 muestra la magnitud del cambio. A precios constantes de la actualidad, en aquel momento el litro costaba $1.333, y apenas $120 correspondían al impuesto a los combustibles.
El mecanismo detrás de este incremento está relacionado con la forma en que se aplica el tributo. El impuesto se cobra como un monto fijo por litro y no como un porcentaje del precio, mientras que el Gobierno fue actualizando ese valor por encima de la inflación con el argumento de recomponer el atraso heredado de la gestión de Alberto Fernández.
El IAG señaló que, como consecuencia de ese proceso de actualización, “el impuesto a los combustibles es el impuesto cuya recaudación más creció en términos relativos desde el cambio de gestión: en 2025 recaudó 91% más que en 2023 en términos reales”.
El Gobierno postergó una nueva suba del impuesto
Para el 1° de septiembre estaba previsto un nuevo incremento en las alícuotas del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, que alcanzan a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
Sin embargo, el Ejecutivo decidió congelar la medida.
A través del Boletín Oficial, la actualización fue postergada en su totalidad hasta el 1° de octubre. La decisión representa un cambio respecto de anteriores diferimientos, en los que se habían aplicado incrementos de manera gradual o parcial.

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