Jorge Giacobbe analizó el escenario político y sostuvo que el gobernador bonaerense tiene hoy una mayor intención de voto que la expresidenta. La disputa por el liderazgo opositor y la demora en la renovación del peronismo serán claves para las próximas elecciones.
El futuro del progresismo argentino atraviesa una etapa de definiciones y, en ese proceso, Axel Kicillof comienza a tomar ventaja sobre Cristina Kirchner. Así lo planteó el analista político Jorge Giacobbe, quien aseguró que el gobernador bonaerense registra mejores niveles de imagen e intención de voto que la expresidenta en todas las provincias y franjas sociales.
Según el consultor, el espacio que reúne a los votantes cercanos a Cristina y Kicillof cuenta con un piso electoral del 35%. A esa base se suma otro 10% identificado como «antimileísta», lo que conformaría un núcleo cercano al 45% y con posibilidades de disputar una segunda vuelta.
Sin embargo, Giacobbe advirtió que el principal problema del sector no está necesariamente en su caudal electoral, sino en la ausencia de una conducción capaz de ordenar ese espacio.
El cambio de preferencias dentro del peronismo
Para el analista, Cristina Kirchner conserva un fuerte respaldo entre sus seguidores, pero su figura ya no representa necesariamente la opción de futuro para todo el electorado progresista.
“A Cristina la quieren y la aman, pero saben perfectamente que no es el liderazgo que necesitan a futuro”, afirmó.
En este contexto, Kicillof aparece como una figura con mayor capacidad para ocupar ese lugar. Sus mediciones, según Giacobbe, lo ubican por encima de Cristina tanto en imagen como en intención de voto.
Sin embargo, el consultor señaló que una buena posición electoral no garantiza por sí misma la construcción de un liderazgo. Para consolidarse, Kicillof debería dejar de ser simplemente un candidato y convertirse en una referencia política autónoma.
Giacobbe recordó que otros dirigentes como Daniel Scioli, Alberto Fernández y Sergio Massa llegaron a ser candidatos sin lograr convertirse en líderes capaces de tomar decisiones por fuera de la influencia de Cristina.
La disputa por la autonomía de Kicillof
Uno de los principales desafíos para el gobernador bonaerense será construir una identidad política propia y avanzar hacia una independencia respecto de Cristina Kirchner.
Giacobbe definió ese proceso como «matar al padre», en referencia a la necesidad de que Kicillof logre romper simbólicamente con la figura que durante años ocupó el centro del espacio político al que pertenece.
El analista consideró que Cristina fue clave para impulsar diferentes candidaturas, pero también sostuvo que su liderazgo dificultó la consolidación de dirigentes con autonomía propia.
“Cristina es inmensamente habilidosa para crear candidatos, pero inmensamente castradora para permitir liderazgos”, expresó.
En su análisis, una eventual consolidación de Kicillof podría llevarlo a disputar una segunda vuelta con un respaldo cercano al 45%. El problema, según Giacobbe, sería la dificultad para ampliar ese porcentaje y sumar nuevos sectores del electorado.
Bregman y el nuevo mapa opositor
El escenario también incluye el crecimiento de Myriam Bregman, quien habría mejorado de manera significativa su imagen positiva.
Según Giacobbe, la dirigente pasó de registrar menos de 10 puntos de valoración positiva a alcanzar los 32 puntos. El cambio estaría relacionado con una nueva percepción de los votantes progresistas, que ya no la consideran necesariamente una figura que divide el espacio opositor.
En cambio, una parte del electorado comenzó a verla como una posible aliada frente al Gobierno de Javier Milei.
Pese a esta tendencia, Giacobbe consideró que una eventual fórmula entre Kicillof y Bregman podría resultar complicada en una elección de segunda vuelta. En su opinión, una alianza de ese tipo podría alcanzar cerca del 40% en la primera instancia, pero tendría dificultades para sumar nuevos votantes posteriormente debido a su perfil ideológico.
El escenario que beneficia al Gobierno
Mientras el peronismo debate su futuro, Javier Milei mantiene una posición favorable frente a la demora en la aparición de nuevos liderazgos opositores.
Giacobbe sostuvo que la permanencia de Cristina Kirchner en el centro del debate político resulta conveniente para el oficialismo, porque le permite mantener la confrontación con una figura asociada al pasado político del país.
“El riesgo de Milei no es que le gane el pasado; el riesgo es que le gane el futuro con una cara nueva que signifique cosas que Cristina no significa”, explicó.
Desde esta perspectiva, el desafío de Kicillof no consiste únicamente en superar electoralmente a Cristina, sino también en demostrar que puede representar una renovación dentro del progresismo.
La resolución de las internas del peronismo será determinante para definir el escenario. Si el espacio consigue construir un liderazgo renovado y con capacidad de ampliar su base electoral, la competencia con el oficialismo podría intensificarse. Mientras tanto, la indefinición interna continúa favoreciendo la estrategia política de Milei.

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