26 septiembre, 2026

El comunero

El comunero media

Martín Guzmán cuestionó la reforma del BCRA y advirtió por la deuda, las reservas y el futuro de la economía

El exministro de Economía consideró necesario reducir la capacidad del Banco Central para financiar al Tesoro sin autorización del Congreso, aunque planteó diferencias con el proyecto impulsado por el Gobierno. También cuestionó el uso de reservas como garantía de deuda, reclamó mayor transparencia y sostuvo que el actual esquema económico no genera motores suficientes para una recuperación sostenida.

El Gobierno busca avanzar en el Senado con la aprobación de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) y considera al proyecto una de sus iniciativas prioritarias. El oficialismo pretende sesionar este jueves, aunque la convocatoria todavía no estaba confirmada.

En medio de ese debate, el exministro de Economía Martín Guzmán cuestionó distintos aspectos de la iniciativa oficial. En una entrevista con Ámbito, sostuvo que “esta no es la reforma que necesita el país” y planteó cuáles deberían ser, desde su perspectiva, los principales cambios en el funcionamiento del organismo monetario.

Guzmán criticó varios puntos del proyecto promovido por Javier Milei, entre ellos la decisión de establecer como objetivo único la defensa del valor de la moneda, el endurecimiento de las condiciones necesarias para remover a las autoridades del BCRA sin una modificación equivalente para sus nombramientos y la posibilidad de utilizar activos de las reservas como garantía para operaciones de endeudamiento.

Según el exfuncionario, esta última herramienta podría estar destinada a otorgar mayor respaldo a operaciones que, según su interpretación, “posiblemente ya esté haciendo” el Gobierno.

Sin embargo, Guzmán coincidió con la necesidad de limitar la capacidad del Banco Central para emitir dinero destinado a financiar al Tesoro. La cuestión adquiere particular relevancia porque durante su gestión utilizó esa herramienta en 2020, en el contexto de la pandemia, y posteriormente atravesó las discusiones internas del gobierno de Alberto Fernández.

“Con el diario del lunes, habiendo visto toda la película, hubiera preferido contar con menos flexibilidad, pero siempre con la posibilidad de ir al Congreso y pedirle autorización para emitir por una razón extraordinaria”, explicó.

La transparencia de las deudas del Banco Central

Para Guzmán, una reforma de la Carta Orgánica debería abordar en primer lugar la transparencia de las obligaciones del Banco Central.

El exministro recordó que durante la década de 1980 existía una importante falta de información pública sobre las deudas de la Administración Pública Nacional y que esa situación comenzó a modificarse en 1992, con la Ley de Administración Financiera, que estableció un registro público de las deudas.

Según planteó, actualmente las obligaciones deben quedar registradas para que cualquier contribuyente pueda conocerlas. Sin embargo, señaló que históricamente la deuda del BCRA no tuvo el mismo nivel de atención.

Guzmán sostuvo que existe una tendencia internacional por la cual los bancos centrales también toman deuda externa. Como ejemplos mencionó operaciones realizadas recientemente por Argentina, como el swap de monedas con Estados Unidos y la emisión de REPOs con colateral, además de la posibilidad que se había anunciado de concretar una operación de financiamiento utilizando activos del Banco Central como garantía.

“Ahora, el BCRA es de los ciudadanos argentinos y, como tales, deberíamos tener derecho a saber qué es lo que se hace con nuestros recursos”, planteó.

En ese sentido, consideró que no debería ocurrir que se concrete una operación de endeudamiento utilizando activos como garantía y que los ciudadanos desconozcan sus condiciones hasta que las autoridades decidan hacerlas públicas.

Ante una consulta sobre el oro enviado al exterior, Guzmán sostuvo que tampoco debería suceder que ese activo salga del país y no exista información sobre qué está ocurriendo con él hasta que una autoridad decida comunicarlo.

Menos margen para financiar el déficit

El segundo aspecto que Guzmán considera central es reducir el espacio para que el Banco Central financie monetariamente al Tesoro nacional.

El exministro explicó que se trata de una discusión entre reglas y discrecionalidad. Según su análisis, los países con problemas de credibilidad suelen buscar mayores reglas, mientras que aquellos que enfrentan una elevada volatilidad necesitan mayor flexibilidad para responder a situaciones cambiantes.

Argentina, según Guzmán, presenta ambos problemas.

Por eso, consideró que establecer reglas demasiado rígidas implica perder capacidad de respuesta, mientras que mantener una flexibilidad excesiva puede derivar en abusos y deteriorar la credibilidad.

En ese punto, reconoció que durante su gestión utilizó esa flexibilidad en 2020, cuando la pandemia dejó a la Argentina sin acceso al crédito, al igual que ocurrió con gran parte de los países del mundo.

Para 2021, en cambio, consideró que habría sido conveniente reducir el déficit con mayor rapidez, especialmente mediante una disminución de los subsidios al consumo energético. Según explicó, las disputas internas dentro del Gobierno impidieron actualizar las tarifas y llevaron a que parte del financiamiento terminara proviniendo del Banco Central.

Guzmán vinculó esa situación con la generación de inflación en un contexto en el que la demanda por la moneda local no aumentaba proporcionalmente.

Consultado sobre si eliminaría la flexibilidad que tuvo durante 2020, respondió que, con la experiencia acumulada, habría preferido contar con un margen menor, aunque manteniendo la posibilidad de recurrir al Congreso en situaciones extraordinarias.

Su propuesta consiste en que el Banco Central no pueda financiar por sí mismo los déficits públicos, pero que el Poder Ejecutivo conserve la posibilidad de solicitar una autorización parlamentaria ante una emergencia.

“No es que el instrumento hay que prohibirlo para siempre como plantea el Gobierno, sino que hay que limitarlo por el uso excesivo de esa flexibilidad”, sostuvo.

A su vez, remarcó que el BCRA debería conservar la capacidad de intervenir en cuestiones relacionadas con la liquidez.

La discusión por las reservas y los activos del BCRA

Guzmán también cuestionó la posibilidad contemplada en el proyecto oficial de utilizar activos del Banco Central como garantía o colateral para operaciones de crédito público.

Según su interpretación, la reforma podría otorgar mayor respaldo a operaciones que el Gobierno eventualmente ya esté realizando a través del BCRA.

El exministro consideró que, si se avanza en esa dirección, resulta todavía más importante establecer mecanismos de transparencia.

En particular, señaló una aparente contradicción entre dos disposiciones del proyecto: por un lado, se establece que las reservas son inembargables y, por otro, se habilita al Banco Central a utilizar sus activos como garantía o colateral.

Para Guzmán, un activo utilizado como garantía queda expuesto a riesgos y puede ser ejecutado, por lo que deja de tener las características propias de una reserva.

Consultado específicamente sobre si el Gobierno ya utiliza oro de las reservas como colateral para los REPOs, respondió que no sabe qué activos se utilizan y sostuvo que esa falta de información constituye precisamente parte del problema.

El mandato del Banco Central y la remoción de autoridades

Otro de los puntos cuestionados por Guzmán es la decisión de establecer como objetivo único del BCRA la defensa del valor de la moneda.

Según explicó, nunca consideró que la posibilidad de emitir dinero para financiar el déficit estuviera justificada por cualquiera de los objetivos contemplados en la actual Carta Orgánica, como el empleo, la estabilidad financiera o el desarrollo económico con equidad social.

Para el exministro, el debate debería centrarse en otro punto.

Sostuvo que cuanto mayor es la independencia de un Banco Central, mayor sentido tiene establecer objetivos múltiples, debido a que la autoridad monetaria debe administrar situaciones en las que pueden existir tensiones entre objetivos, como reducir el desempleo y contener la inflación.

Como ejemplo mencionó a la Reserva Federal de Estados Unidos, que tiene objetivos vinculados con la inflación, el empleo y el mantenimiento de tasas de interés moderadas en el mediano plazo.

Guzmán también vinculó esta discusión con el problema de la morosidad. Señaló que aproximadamente 6 millones de personas no están pudiendo pagar sus deudas y consideró que, pese a la existencia de un mandato múltiple, no se adoptaron medidas para evitar esa situación.

Según su interpretación, ese problema es consecuencia del esquema de política macroeconómica, incluida la política monetaria, y podría agravarse con un mandato único.

Respecto del endurecimiento de los requisitos para remover a las autoridades del BCRA, Guzmán sostuvo que la modificación favorece al Gobierno de turno porque dificulta la salida de los directores que haya designado.

Su planteo es que debería existir una condición simétrica: igual dificultad para nombrar que para remover. El proyecto, según señaló, modifica fuertemente el procedimiento de remoción, que requeriría la aprobación de las dos cámaras del Congreso, determinadas causales y dos tercios de cada cámara, mientras que no modifica de la misma manera el mecanismo de designación.

Morosidad y tasas de interés

Guzmán también se refirió al crecimiento de la morosidad de las familias y a la discusión que llegó al Congreso.

Sostuvo que la usura está prohibida en Argentina y que esa prohibición debería traducirse en mecanismos concretos. En ese sentido, cuestionó los niveles actuales de las tasas de interés y afirmó que el Banco Central no debería permitirlos.

Según su planteo, un spread de 40 puntos de tasa no puede terminar bien y el problema no necesariamente es que las personas no quieran pagar sus obligaciones. Afirmó que cuando las tasas llegan al 65%, 100% o 150%, una persona que podría ser solvente puede transformarse en insolvente.

Para Guzmán, es necesario reducir los spreads hasta niveles razonables.

Entre las alternativas que mencionó, señaló la decisión de impedir la refinanciación implícita de las tarjetas de crédito cuando se abona solamente una parte del vencimiento. También planteó reducir las tasas no solamente para los nuevos créditos, sino para los préstamos existentes que todavía están pendientes de pago.

El exministro sostuvo que el Estado podría coordinar con los bancos una reducción de tasas sobre los créditos ya otorgados a cambio de utilizar un fondo de garantías.

Según explicó, una menor probabilidad de incumplimiento permitiría aumentar el nivel de crédito y, por esa vía, impulsar la actividad económica. Además, consideró que el Estado recaudaría sobre esa mayor actividad y que el uso efectivo de los fondos de garantía podría ser reducido si la probabilidad de repago aumenta.

Guzmán describió su propuesta como un intento de pasar de un escenario de tasas elevadas y alta morosidad a otro con menores intereses y una tasa de default más baja.

Las elecciones en Estados Unidos y el apoyo financiero

Durante la entrevista también analizó el impacto que podrían tener las elecciones de noviembre en Estados Unidos sobre la Argentina.

Recordó que durante el año anterior hubo una fuerte volatilidad cambiaria y que el Gobierno y el Banco Central recurrieron a dos mecanismos de respaldo: primero el FMI y posteriormente el Tesoro estadounidense.

Según su interpretación, la percepción de que existe ese respaldo contribuye actualmente a mantener el tipo de cambio contenido dentro de la banda de flotación.

Consultado sobre el efecto que podría tener una eventual derrota del oficialismo de Donald Trump, Guzmán señaló que habría que conocer primero la magnitud y las características del resultado.

Planteó que, si el oficialismo perdiera las dos cámaras, podría abrirse otro escenario. También consideró relevante observar cómo evolucionaría la relación entre el Senado estadounidense y el Departamento del Tesoro.

Según explicó, si el Congreso comenzara a citar de manera frecuente a funcionarios del Tesoro para pedir explicaciones y limitara más su margen de acción, cualquier eventual apoyo directo a la Argentina podría contar con menor respaldo operativo dentro del organismo.

Eso, en su análisis, implicaría un mayor nivel de riesgo para las autoridades políticas estadounidenses.

Guzmán sostuvo que el resultado electoral estadounidense es relevante para Argentina, aunque aclaró que la forma en que podría modificarse el respaldo del Tesoro y del Gobierno de Estados Unidos a la administración de Javier Milei no necesariamente se definiría de manera inmediata.

La perspectiva sobre la economía argentina

Al referirse a los próximos meses y al año siguiente, Guzmán proyectó una reducción lenta de la inflación, pero consideró que la economía tendría dificultades para despegar.

Su argumento es que el actual modelo económico no presenta, desde su perspectiva, un motor suficiente para una recuperación.

Recordó que el Presidente había planteado la expectativa de un boom del consumo y sostuvo que para que eso ocurra debería aumentar el salario real o el crédito.

Para que aumenten los salarios, según su análisis, debería crecer la demanda en los sectores y zonas urbanas donde se genera empleo. Y para que eso suceda, ante lo que considera una baja intervención del sector público, debería incrementarse la inversión privada.

Sin embargo, planteó el interrogante de por qué un empresario que no está vendiendo aumentaría sus inversiones.

Por el lado del crédito, señaló nuevamente el problema de la elevada morosidad y consideró que una reducción de los spreads de tasas podría contribuir a reactivar el financiamiento.

En consecuencia, Guzmán sostuvo que, al no identificar un motor de recuperación de la actividad, resulta difícil esperar un cambio marcado en la situación de los trabajadores y trabajadoras.

“Con este modelo, veo más tiempo más de lo mismo”, afirmó.

Qué propone Guzmán para la oposición

Finalmente, el exministro fue consultado sobre qué propuesta debería presentar la oposición de cara a las próximas elecciones.

Guzmán sostuvo que debería mostrar una alternativa capaz de recuperar la actividad económica sin aumentar la inflación.

Según explicó, en las áreas urbanas no observa que el impulso vaya a provenir de la inversión privada en las condiciones actuales. En cambio, consideró que el escenario es diferente en zonas vinculadas con Vaca Muerta, el agro y la minería.

Para las áreas urbanas, planteó la necesidad de aumentar la inversión pública tanto para mejorar la productividad como para contribuir a la recuperación económica en el corto plazo.

También marcó una diferencia respecto de 2019: mientras en aquel momento el país destinaba más de cuatro puntos del producto al pago de la deuda, actualmente ese gasto representa menos de la mitad.

En ese marco, consideró que uno de los desafíos para la oposición será encontrar la manera de aumentar entre medio punto y un punto del PBI la inversión pública de manera rápida, sin deteriorar las cuentas públicas.

Guzmán cuestionó además algunas medidas fiscales e impositivas adoptadas por el Gobierno, entre ellas la reducción de Bienes Personales y el RIGI. Según su análisis, esas decisiones reducen la capacidad fiscal del Estado y hacen que la tasa efectiva de Ganancias en algunos sectores que están creciendo sea muy baja, incluso en proyectos que, a su criterio, podrían haberse concretado igualmente.

Su propuesta apunta a utilizar la inversión pública estratégica y el conocimiento como instrumentos para generar un impulso inicial que luego incentive la inversión privada, sin aumentar el déficit.

Para eso, planteó revisar qué gastos son menos prioritarios, reasignar partidas y analizar qué margen existe para mejorar la capacidad contributiva sin afectar los incentivos a la inversión.

Consultado sobre la posibilidad de acercar posiciones con otros sectores del peronismo o de la oposición, Guzmán respondió que no conoce el grado de coincidencia existente porque actualmente no todos mantienen diálogo entre sí, situación que vinculó con la conflictividad política de años anteriores, incluido el período en el que formó parte del gobierno de Alberto Fernández.

De todos modos, consideró que todavía existe tiempo para alcanzar una posición común.

Finalmente, ante la consulta sobre si imagina una participación política o electoral durante el próximo año, Guzmán afirmó que no está trabajando actualmente con ese objetivo, aunque sí mantiene conversaciones con distintos referentes.