El Instituto de Estadística y Censos porteño confirmó que el costo de vida en los barrios acumuló un 11,6 por ciento en el primer cuatrimestre del año.
El bolsillo de quienes caminamos la Ciudad sintió el impacto el mes pasado, principalmente por los aumentos en servicios básicos y movilidad. Según los datos oficiales, la inflación de abril se ubicó en el 2,5 por ciento, impulsada por rubros que afectan directamente el día a día de cada vecino, como el transporte, los alquileres y las expensas.
Para tener en cuenta al armar el presupuesto del hogar, el transporte lideró las subas con un 5,4 por ciento, debido al encarecimiento de los combustibles y ajustes en colectivos. Por su parte, el rubro vivienda y servicios avanzó un 2,2 por ciento, donde el peso de los alquileres y las expensas mensuales marcó el ritmo de los gastos fijos en los edificios de nuestras comunas.
En las góndolas de los supermercados barriales, los alimentos subieron un 1,4 por ciento. Si bien las frutas mostraron algunas bajas, los lácteos, huevos y panificados fueron los productos que más aumentaron. Además, quienes utilizan medicina prepaga sufrieron un ajuste del 2,5 por ciento en sus cuotas, sumando presión a la economía familiar.
Para los servicios, que incluyen desde la salida a comer en el barrio hasta el mantenimiento del hogar, el incremento interanual ya roza el 36 por ciento. Aunque se percibe una moderación respecto a los meses de verano, los precios regulados, como el transporte público y los servicios, siguen siendo los que más empujan el índice hacia arriba.
La dinámica de los precios muestra una leve calma, pero el costo de los consumos cotidianos sigue siendo la principal preocupación en las charlas entre vecinos y comerciantes de la zona.

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