26 junio, 2026

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El comunero media

Caen las importaciones de maquinaria y equipos productivos en el primer trimestre

La compra de bienes de capital para la industria bajó un 7,8% anual mientras otros países de la región muestran un crecimiento sostenido en su capacidad de producción.

Los datos oficiales del Ministerio de Economía revelan una señal de alerta para el futuro del empleo y la producción local. Durante los primeros tres meses de 2026, la Argentina invirtió US$ 2.764 millones en bienes de capital, una cifra que representa una contracción importante en comparación con el año pasado. El rubro más golpeado fue el de máquinas de uso general, como bombas y equipos de filtrado, que se desplomó un 20,8%.

Para entender el impacto en la economía real, basta con mirar lo que ocurre en el vecindario. Mientras que en nuestro país la inversión en herramientas para fabricar productos retrocede, países como Perú y Chile registran subas superiores al 15% y 6% respectivamente. Esto significa que, mientras la región se equipa para producir más, la industria nacional está comprando menos motores, excavadoras e instrumental médico.

El único sector que se mantuvo a flote fue el de transporte, impulsado principalmente por la renovación de flotas de aviones comerciales. Sin embargo, este movimiento no compensa la caída en la maquinaria pesada y los insumos para las fábricas, que son los que generan puestos de trabajo estables en el cordón industrial y en las zonas comerciales de nuestra Ciudad.

La situación se explica, en parte, por las expectativas del sector privado. La importación de un bien de capital es una apuesta a largo plazo, y la baja actual indica que las empresas no ven un horizonte claro para ampliar sus instalaciones. Actualmente, China y la Unión Europea siguen siendo nuestros principales proveedores, pero la demanda local no alcanza para reactivar las líneas de montaje.

Expertos advierten que esta tendencia, de mantenerse, podría afectar la oferta de productos nacionales y la creación de nuevas oportunidades laborales. La falta de renovación tecnológica en las empresas termina impactando, tarde o temprano, en los precios y en la calidad de lo que consumimos a diario en nuestros barrios.

Queda planteado el desafío de cómo revertir esta desinversión para no quedar rezagados frente al crecimiento que muestran nuestros vecinos latinoamericanos.