Con una deuda que asciende a los 120 millones de dólares, la láctea de Sunchales reconoció su estado de insolvencia definitiva. El gremio Atilra confirmó la presentación judicial.
La histórica cooperativa láctea SanCor CUL, con sede central en Sunchales, Santa Fe, solicitó formalmente su propia quiebra tras meses de una crisis financiera y productiva irreversible. La decisión fue comunicada por la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) y ratificada por fuentes gubernamentales de la provincia de Santa Fe. El pedido de la empresa, que se encontraba en concurso preventivo desde febrero de 2025, marca el fin de una era para una de las marcas más emblemáticas del sector lácteo nacional.
La situación patrimonial de la cooperativa se volvió insostenible tras verificarse deudas con más de 1.500 acreedores por un total cercano a los 120 millones de dólares. Según los informes elevados por la Sindicatura y la coadministración judicial, SanCor presenta un estado de cesación de pagos definitivo. En los últimos años, la firma pasó de procesar 4 millones de litros diarios de leche a menos de 500.000, perdiendo drásticamente su participación en el mercado.
Desde 2017, la empresa inició un proceso de desinversión que incluyó el desprendimiento de marcas de yogures y postres, además del cierre de media docena de plantas de elaboración. A este complejo panorama se sumó un conflicto de larga data con el gremio Atilra, que denunció deudas salariales de hasta ocho meses y la falta de aportes a la seguridad social de los trabajadores.
La caída de SanCor también está marcada por intentos fallidos de salvataje y asociaciones políticas frustradas. Desde la intervención estatal en 2006, que impidió su venta al grupo Adecoagro a cambio de créditos externos, la cooperativa no logró estabilizar sus cuentas. Recientemente, la administración judicial había designado a una coadministradora con amplias facultades debido a las objeciones sobre el desempeño de la conducción de la firma.
Pese al pedido de quiebra, desde el sector gremial sostienen la posibilidad de una «quiebra con continuidad de explotación». El objetivo de esta figura legal sería preservar los puestos de trabajo y la operatividad de las plantas remanentes, despojando a la marca de las estructuras administrativas que la llevaron a la insolvencia.
La Justicia deberá resolver ahora los alcances de la quiebra y el destino de los activos de la cooperativa. El desenlace de SanCor plantea un interrogante sobre el futuro de la producción láctea en la región y la estabilidad de las familias que dependen directamente de la emblemática firma santafesina.

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