En la Casa Rosada admiten que la economía podría mantenerse estable hasta las elecciones de 2027 y que la recuperación no llega de manera pareja. Mientras Javier Milei sostiene sus principales lineamientos, algunos ministros avanzan con medidas para impulsar el crédito, los ingresos y la actividad sin alterar el equilibrio fiscal.
“La economía no va a volar, ni va a caer. La situación económica va a ser esta que tenemos hasta las elecciones”. La definición de un importante dirigente cercano a Karina Milei sirve como referencia para proyectar el año que separa al Gobierno de Javier Milei de las elecciones presidenciales de 2027.
En el centro del Gobierno reconocen que el último tramo de la gestión continuará atravesado por una economía desigual. Mientras el crecimiento de las variables macroeconómicas no termina de trasladarse al consumo y las actividades extractivas muestran un desempeño positivo, grandes sectores de la población continúan ajustando sus gastos.
La expectativa de “los mejores 18 meses de la historia”, que en algún momento había planteado Luis Caputo para esta etapa, comenzó a ser reemplazada dentro de la Casa Rosada por un diagnóstico más moderado.
“Tenemos que hacer lo mejor posible con lo que hay”, resumió un importante colaborador oficial.
Mientras Milei mantiene su discurso y reafirma que no está dispuesto a retroceder, los ministros y funcionarios empezaron a mostrar mayores niveles de pragmatismo mediante medidas destinadas a recomponer ingresos y estimular la actividad. Por ahora, el impacto de esas políticas es incierto, aunque muestran a un Gobierno que busca reaccionar frente a la situación económica.
La posibilidad de que el equipo económico pueda financiar créditos hipotecarios, establecer salarios mínimos, habilitar préstamos en dólares para empresas o subsidiar las tarifas energéticas de las provincias del norte sin conocimiento del Presidente es descartada dentro de la administración.
En el Gobierno explican que la gestión se desarrolla en dos planos: por un lado, la denominada “batalla cultural” encabezada por Milei y, por otro, la gestión cotidiana, en la que algunos ministros cuentan con cierto margen de autonomía, principalmente Luis “Toto” Caputo.
“Por un lado está el Milei dogmático contra el populismo, el Milei exacerbado de Davos. Y por otro lado está la realidad de las palancas del día a día. Hay cosas que a Javier le pasan más por el costado”, señaló un importante asesor de Balcarce 50.
Otro colaborador oficial sostiene, en cambio, que el Presidente sigue de cerca las diferentes iniciativas. Como ejemplo, mencionó que el fondeo de largo plazo a los bancos para que otorgaran créditos hipotecarios surgió del propio jefe de Estado, a partir de una propuesta acercada por un banquero cercano a La Libertad Avanza (LLA).
Durante su discurso en el encuentro libertario “Vientos de Cambio: Avanza la Libertad en Argentina y las Américas”, Milei explicó esta nueva faceta de “Estado presente” al referirse a los tres canales de su administración: la “batalla cultural”, el “músculo político” y la gestión.
“No vamos a flexibilizar nuestra política fiscal; y tampoco vamos a negociar la política monetaria”, reiteró el Presidente. Ese es el margen dentro del cual se mueven los ministros.
Nuevas medidas para impulsar la actividad
Un integrante de la mesa política anticipó que durante las próximas semanas podrían anunciarse nuevas medidas para estimular la actividad económica.
Se trata de iniciativas que, según la descripción oficial, buscan utilizar herramientas estatales sin apartarse del discurso anarcocapitalista.
“Todavía quedan varias medidas en estudio sin tocar el equilibrio fiscal. Hay que dar más volumen al crédito a las empresas y mejorar ingresos para reactivar el consumo”, explicó el funcionario.
Trucos sin costo fiscal
Algunas de las medidas anunciadas recientemente demoraron su implementación debido a resistencias y obstáculos dentro de los propios ministerios.
Durante varias semanas, la posibilidad de utilizar parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses para financiar créditos hipotecarios generó dudas dentro del equipo de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, quien controla el organismo previsional y debía firmar la medida.
A lo largo de la historia, diferentes gobiernos utilizaron recursos del FGS, destinado como reserva para proteger las jubilaciones, para otros objetivos económicos. Algunas de esas decisiones terminaron bajo análisis judicial.
“Por eso la invitamos a Sandra a la reunión de mesa política de la semana pasada. Lo conversamos y se destrabó”, relató un integrante de la mesa chica.
El anuncio de los créditos hipotecarios se produjo al día siguiente de ese encuentro.
La habilitación de créditos en dólares para empresas que no son exportadoras también había generado dudas en el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
Su paso por el área económica durante la gestión de Domingo Cavallo en el gobierno de Fernando de la Rúa es mencionado en relación con este tema, ya que durante aquel período la expansión de los créditos en dólares fue señalada como uno de los factores que profundizaron la crisis sistémica de 2001.
Finalmente, en ambos casos se impuso el pragmatismo. En una administración acostumbrada a sostener que no hay recursos disponibles, cualquier medida novedosa aparece como una decisión de riesgo.
La estrategia de instalar temas en la agenda
Otro de los recursos sin costo fiscal que comenzó a utilizar la Casa Rosada consiste en instalar determinados temas en la conversación pública.
En esa lógica se inscribe la cadena nacional por la cuestión Malvinas que Milei encabezará esta noche.
El Gobierno había quedado descolocado cuando no defendió la reivindicación de la soberanía de las islas durante el partido con Inglaterra. Antes del encuentro deportivo, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había solicitado que no se mostrara el “mapita” de las islas.
La situación terminó con la sábana que se transformó en bandera.
Milei, quien en otra oportunidad había expresado su deseo de “que los malvinenses nos voten con los pies”, anunciará medidas diplomáticas destinadas a sintonizar con una causa que, según el Gobierno, la sociedad ya demostró que considera importante.
Detrás de esta iniciativa estuvo Santiago Caputo, quien había dejado su marca al publicar que Malvinas es “nuestra causa sagrada”. Esas mismas palabras fueron utilizadas horas después por el Presidente durante una entrevista radial.
La participación del estratega presidencial cambia de acuerdo con el momento político: puede ausentarse de una reunión de gabinete cuando considera que el Gobierno comete errores y volver a involucrarse cuando las decisiones se desarrollan de acuerdo con su criterio.
Sus detractores internos, vinculados con el sector de Karina Milei, lo describen de una manera particular: “Cuando algo sale bien es gracias a Santiago. Cuando sale mal, es culpa del karinismo”.
La estrategia de Martín Menem en Diputados
En la Cámara de Diputados, Martín Menem también desarrolla una estrategia vinculada con la agenda legislativa.
Su objetivo es evitar que la oposición imponga la discusión sobre las iniciativas relacionadas con la morosidad. El titular de la Cámara Baja busca establecer los términos del debate y controlar los tiempos.
Por ese motivo, se adelantó en la convocatoria de las comisiones y estableció un cronograma para la discusión.
La intención es vaciar la sesión del 9 de septiembre convocada por la oposición.
Menem pretende instalar la idea de que el endeudamiento no representa actualmente un problema para evitar perder el control de la discusión pública, como ocurrió durante 2025 con el debate sobre discapacidad.
“El problema es que casi no tenemos voceros para esto”, reconocen dentro del oficialismo.
La dificultad aumenta porque se trata de un tema que atraviesa directamente la situación económica de numerosas familias.
La administración de la escasez
Dentro de la denominada administración de la escasez existen cuestiones que generan tensiones entre diferentes sectores del Gobierno. Una de ellas es el PAMI.
La obra social de los jubilados atraviesa una situación compleja en su conducción. Durante los últimos días tomó fuerza la posibilidad de que dejara su cargo su titular, Esteban Leguizamo, aunque finalmente su salida no se concretó.
En paralelo, abandonó el organismo el coordinador ejecutivo, Juan Cruz Montero.
Además, el PAMI volvió a enfrentar un conflicto con sus prestadores. Durante los últimos días, varias clínicas de la provincia de Buenos Aires y la Patagonia suspendieron la atención programada de afiliados en protesta por el retraso en los aranceles.
El organismo se encuentra bajo la órbita del ministro de Salud, Mario Lugones, y bajo la tutela política de Santiago Caputo.
En abril, ante la posibilidad de un colapso, Lugones había cancelado una deuda estimada en $500.000 millones con prestadores y médicos, luego de que el Ministerio de Economía liberara las transferencias.
Sin embargo, la restricción presupuestaria continuó.
“En Hacienda se paran sobre la caja hasta que la situación no da para más”, explicó un colaborador oficial. Y agregó: “El problema de fondo es simple: si la recaudación no repunta, no hay plata”.
A las tensiones cotidianas entre los ministerios de Salud y Economía se suman las disputas políticas.
Con oficinas distribuidas en todo el país, el PAMI constituye habitualmente una herramienta importante de presencia territorial. Sus recursos y ventanillas pueden ser utilizados para fortalecer a LLA en los distritos, dentro del esquema de los Menem.
Sin embargo, el PAMI Central, que responde al tándem Lugones-Caputo, decidió eliminar las compras por “vía de excepción” en las Unidades de Gestión Local (UGL).
“Ahora la caja se centraliza en Buenos Aires y ya no permite el juego de la política”, explicó un colaborador que sigue de cerca el funcionamiento del organismo.
Pese a las dificultades, el PAMI continúa siendo un importante espacio de poder. Por ese motivo, Santiago Caputo decidió involucrarse personalmente: ayer acompañó a la nueva coordinadora ejecutiva, Verónica Gabriela Pérez, durante su presentación, piso por piso, ante los trabajadores del organismo.
Con esa intervención, el asesor presidencial volvió a mostrar que conserva influencia sobre una parte de la administración pública.
Factor político y factor económico
Las disputas internas ya forman parte del funcionamiento habitual del Gobierno y tienen consecuencias concretas sobre la toma de decisiones.
Uno de los funcionarios que mejor interpreta esta dinámica es Diego Santilli, un dirigente con trayectoria política que cuenta con la confianza tanto del sector de los Caputo como del de los Menem.
El jefe de Gabinete puede participar un día de una reunión entre el asesor presidencial y el ministro de Economía para definir los detalles de un anuncio y, al día siguiente, mantener un encuentro a solas con dirigentes riojanos.
Dentro del Gobierno existe además una discusión de fondo sobre la relación entre el factor político y la evolución económica.
Luis Caputo afirmó días atrás, durante una recorrida con características proselitistas en Capital Federal, que los acuerdos políticos “los define” Karina Milei.
Sin embargo, el ministro de Economía busca acelerar los acuerdos con los aliados para reducir la incertidumbre.
Desde el sector político, en cambio, advierten que no quieren ceder demasiado durante las negociaciones con gobernadores y aliados, quienes siguen de cerca las expectativas vinculadas con el humor social y los mercados.
La reforma política, que contempla la eliminación de las PASO, comenzará a discutirse en el Senado el 15 de septiembre.
Patricia Bullrich estableció esa fecha, aunque reconoce que la iniciativa no podrá resolverse únicamente mediante negociaciones parlamentarias.
“No depende de la discusión en el Congreso. Depende de un acuerdo político más general”, señalan cerca de la senadora.
Cerca de Karina Milei, sin embargo, buscan extender los tiempos.
“No tiene sentido cerrar pactos electorales ahora. En las provincias solo vamos a hacer alianzas con los gobernadores cuando haya riesgo de que gane el kirchnerismo”, sostienen en ese sector.
El consultor Federico Aurelio explicó esta semana en Infobae en Vivo que el voto por la certidumbre tendrá un peso importante en 2027. Lo definió como un sufragio “antisísmico”.
Según su análisis, Milei tendría mejores posibilidades en un balotaje frente a un candidato K o alguien que represente las recetas anteriores, pero sus chances serían prácticamente nulas si en una segunda vuelta aparece un tercer espacio novedoso.
“Una de las cosas que más trabajo demanda es convencer a la sociedad de ser libre”, afirmó Milei ayer.
El Presidente comienza a reconocer que la batalla cultural por sí sola no alcanza y que sus ideas pueden quedar incompletas si la sociedad no percibe resultados concretos en su vida cotidiana.
Dentro del Gobierno existe coincidencia en un punto: sin estabilidad económica, no habrá una segunda etapa para el mileísmo.

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