26 junio, 2026

El comunero

El comunero media

La distribución de la riqueza se polariza en territorio porteño ante rendimientos que no alcanzan a la inflación, según el IDECBA

Durante el período inicial del año 2026, los recursos económicos percibidos por los núcleos familiares y el sector laboral activo de la Ciudad de Buenos Aires reflejaron alzas nominales que quedaron por detrás o en un nivel apenas equiparable con el índice inflacionario.

En simultáneo, las estadísticas oficiales revelaron un retroceso en la equidad distributiva de los recursos, marcado por un avance en el coeficiente de Gini y una centralización acentuada de los fondos en los segmentos socioeconómicos más acaudalados, según la información difundida por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA).

Los salarios y retribuciones dentro de la Capital Federal experimentaron una expansión nominal en el primer trimestre de 2026 inferior a la suba de precios generalizada, lo que derivó en una intensificación de las asimetrías de ingresos tanto de forma individual como en el interior de los hogares. Estos datos se desprenden del reporte elaborado en base a la Encuesta Trimestral de Ocupación e Ingresos (ETOI) de la mencionada entidad estadística local.

El promedio de las canastas familiares y la concentración del capital

Las conclusiones del relevamiento puntualizan que el ingreso global de los hogares promedió los $2.588.582, lo que representa una suba del 35,9% en la comparación con el mismo ciclo del año anterior. Por su parte, el ingreso promedio por integrante del grupo familiar se fijó en $1.361.905, registrando un progreso interanual del 36%. Pese a que estas tasas de variación se ubicaron levemente por encima del indicador general de precios, el organismo técnico remarcó que el fenómeno no operó de manera uniforme, ya que el impulso provino primordialmente de los escalafones de mayor poder adquisitivo.

Bajo esta línea, el informe estadístico dictamina que el reparto de la masa monetaria «exhibe una desmejora tanto en el plano personal como en el familiar», una tendencia que se constata mediante el incremento del coeficiente de Gini. En términos de estratificación, el 30% de las familias situadas en la base de la pirámide de ingresos acapara solamente el 12,4% del total de los recursos disponibles, en abierto contraste con el 30% perteneciente a la cima de la escala, que retiene el 53,2% de la masa global, confirmando una marcada polarización.

El escenario del empleo asalariado y las brechas detectadas

En el ámbito laboral del distrito porteño, el 75% de los individuos ocupados se desempeña bajo la modalidad de relación de dependencia. La retribución media obtenida por la actividad laboral primordial alcanzó los $1.572.277, marcando un ajuste interanual del 34,3%. Sin embargo, la publicación resalta que, al medirse en términos reales, las remuneraciones quedaron rezagadas frente a la inflación.

Dentro del universo de empleados en relación de dependencia, aquellos trabajadores que cuentan con aportes de carácter previsional percibieron una media de $1.677.090, mientras que el sector que carece de dichas deducciones obligatorias registró una media de $1.047.417. Asimismo, se detectó que el 15,3% de la masa asalariada ejerce sus funciones en la informalidad laboral (no registrados), percibiendo sumas significativamente inferiores al promedio de la jurisdicción.

En materia de diferencias por cuestiones de género, el estudio constató que la población masculina percibió una retribución promedio de $1.716.432 en su tarea principal, frente a los $1.421.252 declarados por el segmento femenino, configurando una disparidad del 17,2%.

Estrategias de financiamiento y composición de los recursos

Como respuesta a la situación económica, el 48,8% de los hogares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires debió recurrir al endeudamiento, préstamos o diversas vías de financiación —dentro de las cuales se incluyen los consumos financiados mediante plásticos crediticios— a lo largo de los meses evaluados. En paralelo, el 35,5% de las familias se vio en la necesidad de usar fondos previamente reservados (ahorros), variables que exponen una presión acrecentada sobre los ingresos mensuales fijos.

En lo concerniente al origen de los fondos percibidos en la Capital, las actividades ligadas al empleo aportaron el 79,2% del total de la torta de ingresos. Por el contrario, el 20,8% restante se estructuró a partir de ingresos de naturaleza no laboral, vinculados fundamentalmente a los haberes de jubilados y pensionados. Este último grupo previsional promedió ingresos por $843.607, reflejando una variación interanual del 34,2%.

Para concluir, el IDECBA ratificó que la evolución de los recursos económicos en los tres primeros meses del año 2026 estuvo signada por un detrimento de la capacidad adquisitiva en múltiples franjas sociales y un movimiento de concentración del dinero en las categorías superiores del entramado comunitario, a pesar de los ajustes nominales experimentados.