26 junio, 2026

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El comunero media

El avance de los alquileres temporarios para estudiantes modifica la oferta de departamentos en los barrios porteños

El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires registra una migración de plazas turísticas hacia contratos de hasta un año para jóvenes universitarios locales y extranjeros.

La saturación de las opciones de hospedaje turístico en las plataformas digitales impulsó una reconversión en el destino de los departamentos amoblados dentro de las comunas porteñas. El arribo anual de casi 200.000 jóvenes que se radican en la Capital Federal para iniciar el ciclo académico consolidó un esquema de alquileres temporarios intermedios, con plazos fijos de contratación que promedian entre los 9 y los 12 meses de duración.

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires registra actualmente un inventario de 24.267 unidades destinadas al formato temporario, distribuidas principalmente en el corredor norte y el área céntrica. La baja en la rotación de los huéspedes disminuye de forma directa los gastos asociados a la limpieza frecuente, el mantenimiento constante y las comisiones comerciales de los portales internacionales, lo que asegura un nivel de ocupación superior al 85% anual para los propietarios.

La búsqueda de este tipo de departamentos se desplaza desde las zonas de mayor cotización de Palermo y Recoleta hacia los puntos residenciales con proximidad a las sedes universitarias. Las comunas de Balvanera, Almagro y San Telmo concentran los mejores márgenes de rentabilidad debido a los valores de ingreso más accesibles, mientras que en el sector norte de la ciudad ganan terreno los barrios de Núñez, Villa Urquiza y Coghlan.

La reconfiguración del sector modifica además las demandas constructivas y el equipamiento interior de los inmuebles, donde los servicios como lavadero común, espacios específicos de estudio y conectividad de alta velocidad a internet desplazan a los amenities de lujo como piscinas o gimnasios. El ranking internacional QS ubicó a la capital en el puesto 32 a nivel global de centros educativos, certificando la estabilidad de esta corriente de demanda habitacional.

Las inmobiliarias locales adaptan sus carteras comerciales a este nuevo flujo de usuarios fijos, brindando alternativas legales que otorgan previsibilidad a los dueños y agilidad de contratación a los jóvenes provenientes de las provincias.