26 junio, 2026

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La reunión clave que modificó el rumbo del rugby nacional tras la histórica medalla bronce de los pumas

La obtención del tercer puesto por parte de Los Pumas en la Copa del Mundo de Francia 2007 desató un fervor popular sin precedentes en el país.

El seleccionado nacional de rugby concentró la atención absoluta de los medios de comunicación, que cubrieron su logro durante las 24 horas del día. Este impacto generó comparaciones desmedidas con el combinado de fútbol, cuyos integrantes recibieron duros cuestionamientos por no entonar las estrofas del himno con la misma intensidad que el plantel de rugby. Incluso, haciendo alusión a la temprana eliminación por penales ante Alemania en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 2006, simpatizantes increparon al entonces capitán futbolístico, Juan Pablo Sorín, exigiéndole que imitaran la conducta de Los Pumas.

La repercusión internacional de la gesta en tierras francesas también dio frutos inmediatos, como la contratación inédita del director técnico Marcelo «Tano» Loffreda por parte de Leicester Tigers, una de las instituciones más competitivas del continente europeo. Sin embargo, en el plano doméstico el escenario institucional se mantenía estático, con una agenda que inicialmente solo contemplaba seis compromisos posteriores para el seleccionado nacional.

En este contexto, la dirigencia de la Unión Argentina de Rugby (UAR) buscó alternativas competitivas fuera del continente europeo. Ante la falta de oportunidades inmediatas en el viejo continente, Agustín Pichot entabló gestiones con la Sanzar en busca de un horizonte para el seleccionado nacional.

Posteriormente, el 22 de febrero se produjo el recambio de autoridades en la entidad madre del rugby argentino, asumiendo la conducción directivos con un marcado perfil de defensa de las estructuras tradicionales y amateurs del deporte. No obstante, el rumbo institucional experimentaría un vuelco definitivo. Apenas transcurridos diez días desde el inicio de la gestión comandada por Carreras junto a García Fernández y García, las nuevas autoridades viajaron a París a comienzos de marzo de 2008 tras recibir una citación de Bernard Lapasset, presidente de la International Rugby Board (IRB).

Durante el cónclave en las oficinas de la capital francesa, Lapasset fue categórico al plantearle a la comitiva argentina una advertencia decisiva: comparó la oportunidad histórica con un tren subterráneo que abriría sus puertas por escasos segundos, señalando que si la dirigencia decidía no subirse a la propuesta de asistencia y modernización, la oportunidad no volvería a presentarse. Para dar inicio a este proceso de transformación, el dirigente internacional ofreció un auxilio financiero inicial de 750 mil libras esterlinas para ese período anual.

Ante la envergadura del desafío y la exigencia deportiva planteada por el propio plantel tras el tercer puesto del Mundial, la cúpula directiva aceptó iniciar la transición. Durante la cumbre, las autoridades argentinas manifestaron su preocupación por resguardar el rol central de los clubes amateurs del medio local frente a las exigencias de un esquema profesional. Tras el regreso al país, la conducción de la UAR convocó a Agustín Pichot para que liderara las mesas de diálogo en el exterior, dada su influencia en el ámbito internacional. En este marco, el ex capitán se trasladó a los Estados Unidos con la finalidad de recopilar las pautas organizativas de la NFL, herramientas que sirvieron como base para estructurar el plan de desarrollo requerido por la IRB.